Sabias que hay tipos de MENTES que nos distinguen

En la medida de lo posible, aunque tengamos una mente rígida, debemos procurar aprender de las mentes flexibles. Podemos tener una opinión y no por ello dejar de escuchar el resto

Dentro de la psicología y del crecimiento personal se habla de la existencia de tres tipos de mentes o mejor dicho, de tres enfoques mentales muy específicos.

Cada una de estas tipologías engloba unas dinámicas particulares que se caracterizan, a su vez, por una serie de esquemas de pensamiento más o menos efectivos, más o menos útiles.

Por otro lado, algo que conviene tener claro es que cada uno de nosotros no utilizamos en exclusiva un solo tipo de enfoque mental, en ocasiones hacemos uso de los tres tipos.

No obstante, siempre tenemos tendencia hacia un tipo u otro.

Esto determina a su vez el que seamos más efectivos a la hora de resolver problemas o de relacionarnos con los demás para mantener relaciones más plenas, más satisfactorias.

Te proponemos ahondar en este tema tan interesante para que reflexiones sobre algunos aspectos que de seguro, te servirán de ayuda.

1. La mente líquida

Es muy posible que el concepto de mente líquida o sociedad líquida te sea conocido gracias a las teorías del recientemente fallecido Zygmunt Bauman.

Los sociólogos y filósofos como Bauman advierten de que una buena parte de los comportamientos, respuestas y actitudes de la sociedad actual son un claro reflejo de una mente líquida.

2. Las mentes rígidas

Estamos seguros de que también tú conoces a alguien con este tipo de pensamiento. Son mentes caracterizadas por las siguientes dimensiones:

  • Presentan una clara resistencia a cambiar cualquiera de sus comportamientos, creencias u opiniones.
  • No importa que determinados hechos les demuestren que están equivocados: estas personas se mantienen firmes en sus puntos de vista.
  • Tienen una gama de respuestas y comportamientos muy limitados.
  • Su nivel de adaptación al entorno es muy bajo, no les agradan las cosas nuevas o  inesperadas.
  • Todo lo que es diferente a ellos es “peligroso”.

A su vez, una mente rígida que no se adapta al entorno, que no es capaz de entender otras opiniones o perfectivas, sufre de las siguientes dimensiones psicológicas:

  • Niveles altos de estrés y depresión.
  • Baja tolerancia a la frustración.
  • Relaciones interpersonales infelices.
  • Problemas laborales.
  • Viven anclados al pasado, pensando que fue mejor que el actual presente.

Estas serían las principales características:

  • Una mente líquida es voluble y despersonalizada.
  • No practica la autorreflexión, se deja llevar por las modas ajenas, por las expectativas de otros y por las necesidades del momento y no por los principios y valores propios.
  • Este enfoque de pensamiento no fija posiciones ni se compromete.
  • Su foco de control es externo.
  • Tienen una creatividad muy pobre porque les falta entusiasmo y, ante todo, compromiso.
  • Las relaciones que establecen son desechables, es decir, hoy pueden mostrar mucho interés por alguien y más tarde, dejar a esa persona al lado para ir en busca de algo “nuevo”.

3. La mente flexible

La mente flexible vertebra todos esos procesos, enfoques y estrategias que cada uno de nosotros deberíamos aplicar en el día a día.

Gracias a todos los procesos que desde ella se ponen en marcha logramos adaptarnos mucho mejor a este entorno complejo en el cual estamos inmersos.

No solo seríamos más productivos; además, disfrutaríamos de una mejor calidad de vida al saber aprovechar todo lo que el día a día nos ofrece.

Estas son unas características básicas de la mente flexible:

  • La mente flexible es curiosa, aplica el sentido del humor, la creatividad y le gusta probar cosas nuevas.
  • Además, tiene unos valores muy claros y sus propias opiniones pero, a su vez, es capaz de abrirse a otras perspectivas para atenderlas, entenderlas y asumirlas si con ello puede crecer psicológicamente.
  • Sus relaciones interpersonales son satisfactorias porque saben poner límites, y porque entienden también como cuidar las amistades, el amor y los vínculos importantes.
  • La mente flexible está en paz consigo misma. Así, aplica la compasión, la empatía, el perdón y el respeto por todo lo que le envuelve.
  • Controla bien el estrés y la ansiedad.
  • Invierte en su crecimiento personal.

Cómo aprender a tener una mente más flexible

fuente:Mejorconsalud

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