Como afecta emocionalmente el abandono de los padres a los niños

América Latina tiene un problema que podría parecer poco importante pero que afecta a sociedades enteras. Los padres, en especial los hombres, suelen abandonar a sus parejas y a sus hijos, quienes podrían crecer con serios problemas emocionales.

 

Entre las principales razones de este fenómeno social se encuentra la guerra, el desplazamiento y el desempleo. Pero también se ha visto que el abandono hace parte de la cultura; de la falta de educación, de los embarazos adolescentes y poco planeados.

El porcentaje de madres solas en el país es alto. Según el estudio Mapa Mundial de la Familia, publicado en 2015, el 84 % de los niños que nace en el país es criado por madres cabeza de familia. Además, según la organización Save the Children, que analizó la calidad en las mejores y peores condiciones para la maternidad, Colombia se ubicó en el país número 75 de 176 países estudiados.

La Sociedad no premedita un embarazo

“Todavía estamos en una sociedad en la que los hijos no se planean. Eso implica que el oficio de maternidad o paternidad sea improvisado, y en muchas ocasiones se prefiera abandonar”, explicó Gloria Mercedes Isaza, psicóloga de familia y autora del libro Descubre tu GPS.

Desde el psicoanálisis el abandono que no tiene que ver con la guerra, el desplazamiento o el desempleo, tiene que ver con el apego. “En general, los padres que abandonan a los niños tienen un apego inseguro. Es decir, tienen muchas dificultades para vincularse en relaciones afectivas con otros seres humanos”, dijo el psicoanalista Ariel Alarcón.

El abandono también es algo que se aprende de los padres que no se acercan, que son fríos y desinteresados por las otras personas. Son aquellos que viven en un mundo propio, sumergidos en sí mismos y  por eso no se comprometen. “El abandono va más allá de lo económico, es decir del padre como el proveedor que no aporta dinero. El abandono empieza por un vínculo muy profundo que no se da”, afirmó Alarcón.

¿Cómo afecta?

Esta situación puede afectar el desarrollo social y emocional de los niños a futuro. Según argumentó el psicoanalista, de 1 a 5 años el cerebro está madurando y las redes neurales encargadas en registrar memorias profundas se están formando. “Hay cosas que no podemos recordar, pero esta etapa es fundamental porque de algún modo el cerebro guarda información que va a replicar después, así no sea totalmente consciente de eso. El niño que recibió atención, afecto, que no fue maltratado, seguramente sería un buen padre, porque su cerebro recuerda esos momentos y tiende a replicarlos”, aseguró.

Isaza agregó que los padres son modelos de los hijos y que los recuerdos de los primeros años los guardan durante toda su vida: “En la memoria profunda queda registrado lo que significa la familia, los roles de mamá y de papá desde la experiencia que tuvieron los niños. Cuando hay ausencia de esos eventos pues no se tendrá el referente”.

Los expertos concuerdan en que el abandono es una de las vivencias más duras que puede vivir un niño y que deja una lesión profunda en la seguridad de sus relaciones afectivas. Muchas veces tienen dificultades para poder confiar en el amor del otro y piensan que no son suficiente para que su padre (o madre) no los deje.

“El abandono para los niños es muy complicado para la niñez, porque la ausencia de esa figura no es muy comprensible para los niños y tienden a sentirse responsables de que los padres no estén presentes, se culpabilizan a ellos mismos o a los papás”, relató Isaza. Suelen ser personas inseguras, celosas, posesivas y a veces repiten el modelo de abandono.

¿Cómo solucionarlo?  

Lo que aclararon los expertos es que la figura materna y paterna no se puede remplazar del todo. Una mamá no puede ser padre y madre a la vez, y viceversa. Es recomendable que los niños tengan dos figuras que le muestren un modelo masculino y femenino. “No tiene que ser necesariamente el padre biológico. Aunque la sangre es un lazo muy fuerte, no es suficiente. Lo más importante es la relación que se establece con las figuras femeninas y masculinas”, dijo Isaza.

Para reparar las secuelas del abandono, o para evitarlas, es necesario que el niño encuentre en la familia personas que le den seguridad, que los hagan sentir confiados y amados.

“Las madres (o padres) solas deben generar un vínculo que les dé la sensación de que hay otro que está a su lado y que está muy interesado en lo que le sucede, que le deje claro que no se va a ir”, recomendó Alarcón.

En cuanto a criar a niños responsables que no abandonen si deciden ser padres, Lina Vargas, psicóloga clínica, recomendó enseñarlos a ser autónomos. “El sentido de la responsabilidad se va creando con rutinas de aseo, de higiene personal, con el hecho de ponerlos a cargo de sí mismos, de su alimentación… todo, por supuesto, acorde a su edad”.

Se pueden establecer vínculos fuertes emocionalmente si hay una persona que le dedica tiempo al niño y se crean espacios de unión familiar. También se les puede enseñar a relacionarse con los demás mostrando la importancia de cuidar y ayudar al otro. A través del juego es posible enseñar los roles de mamá y papá, y una mascota también podría ser una buena opción para que los niños aprendan el sentido de responsabilidad, según los expertos.

Países con mas alto porcentaje de abandono de pareja

CADA vez son más los hombres que abandonan a sus familias. A fines de la década de 1990, el periódico USA Today calificó a Estados Unidos de “el país con mayor número de hogares sin padre”. No obstante, la ausencia paterna es un problema mundial.

Según un censo del año 2000, de las 44.700.000 familias brasileñas, 11.200.000 estaban a cargo de mujeres. En Nicaragua, el 25% de los niños vivían solo con la madre. En Costa Rica, el porcentaje de hijos a los que el padre no reconoce legalmente aumentó durante la década de 1990 del 21,1 al 30,4%.

En América Latina, por ejemplo, la realidad económica es tan compleja que es difícil contar con estadísticas actualizadas.

Según una investigación de la demógrafa social estadounidense Jenna Nobles, publicada en 2006 y en la que analizó información de la Encuesta Nacional sobre Niveles de Vida de los Hogares de México en 2002, el 7% de los niños en México tenían uno de sus padres o los dos trabajando en el exterior.

En ese país, la Unicef estima que el 17% de los niños ve a uno de sus progenitores migrar al menos una vez durante su infancia.

Ya en 2006, unos 500.000 niños habían sido dejados por sus padres en sus comunidades en México para buscar oportunidades laborales en el exterior, según la investigación de Nobles.

Ecuador

El informe de Unicef en Ecuador “Memorias, Seminario Familia, Niñez y Migración”, publicado en 2007, señala que entre 1990 y 2000 el número de niños con padres inmigrantes, en ese país, aumentó de 17.000 a 150.000.

Para 2005, 218.000 niñas y niños tenían al menos a uno de sus progenitores viviendo en el exterior.

La encuesta de empleo de diciembre de 2005 llevada a cabo en la nación sudamericana mostró que 36% de las mujeres y 39% de los hombres habían dejado al menos un hijo o una hija en ese país.

Niños en Sri LankaDerechos de autor de la imagenGETTY 

Ante la necesidad de buscar un mejor futuro económico para sus familias, millones de padres dejan a sus hijos con sus abuelos, familiares e incluso con los hermanos mayores.

“La ausencia de las madres restringe los periodos de lactancia materna y puede disminuir la probabilidad de que los niños sean vacunados oportunamente”, indica el informe de Unicef “La travesía: migración en infancia”, de 2011.

Tanto el caso de Ecuador como en el de México, la situación puede haber cambiado desde que se publicaron las estadísticas citadas en este texto, que son las más actuales disponibles.

Fuente: www.bbc.com y wol.jw.org.es

 

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